Nuestro inspirador
ASPAEN, como ideal educativo fue posible gracias a la notable influencia de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, canonizado el 6 de octubre de 2002 . Su doctrina y su ejemplo han sido desde el principio, el pilar sobre el cual se ha construido lo que constituye hoy día nuestra asociación y cada una de sus instituciones educativas.
Sus cualidades, que lo distinguen como un verdadero maestro, lo califican como uno de los educadores más fecundos y luminosos de este siglo, que aunque no haya fundado ninguna escuela pedagógica ni filosófica, promueve su propia escuela: la perenne, la universal, que educa en la luz y en el camino del Evangelio, y abre las mentes a los incontables horizontes de la libertad y de la humana perfectibilidad.
“Josemaría Escrivá de Balaguer era un sacerdote santo, muy sobrenatural y muy humano, de inmenso corazón, abierto, comprensivo, siempre con buen humor y serena alegría; atrayente, pues se estaba muy bien junto a él. Su mirada amable envolvía en cariño e impulsaba a portarse mejor.
Dotado de gran inteligencia y claridad de pensamiento, penetraba profundamente en las almas y en las cosas. Poseía sólidas convicciones y su palabra resonaba encendida y vigorosa, con imágenes sencillas y bellas, que todos entendían.” (Francisco Ponz, Rector de la Universidad de Navarra , citado por documentos y reseñas, U. de la Sabana, vol. 1, Nº11, Junio 1993, pág. 1) |
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“En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria”
(San Josemaría Escrivá. Conversaciones.116)

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El núcleo de las enseñanzas de San Josemaría fue el llamado que recibe todo cristiano a santificarse en medio de su trabajo, como él mismo lo describe en su homilía Vocación cristiana: “El cristiano ha de tener hambre de saber. Desde el cultivo de los saberes más abstractos hasta las habilidades artesanas, todo puede y debe conducir a Dios. Porque no hay tarea humana que no sea santificable, motivo para la propia santificación y ocasión para colaborar con Dios en la santificación de los que nos rodean.
La luz de los seguidores de Jesucristo no ha de estar en el fondo del valle, sino en la cumbre de la montaña, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo. Trabajar así es oración. Estudiar así es oración. Investigar así es oración. No salimos nunca de lo mismo: todo es oración, todo puede y debe llevarnos a Dios, alimentar ese trato continuo con El, de la mañana a la noche. Todo trabajo honrado puede ser oración; y todo trabajo, que es oración, es apostolado.
De este modo el alma se enrecia en una unidad de vida sencilla y fuerte.” (San Josemaría Escrivá de Balaguer. Es Cristo que pasa. N. 10.) |